martes, 24 de julio de 2007

BIOMASA Y ENERGIA

La red alimentaria de cualquier comunidad también puede ser concebida como una pirámide en la que cada uno de los escalones es más pequeño que el anterior, del cual se alimenta. En la base están los productores, que se nutren de los minerales del suelo, en parte procedentes de la actividad de los organismos descomponedores, y a continuación se van sucediendo los diferentes niveles de consumidores primarios, secundarios, terciarios, etc. Los consumidores primarios son pequeños y abundantes, mientras que los animales de presa de mayor tamaño, que se hallan en la cúspide, son relativamente tan escasos que ya no constituyen una presa útil para otros animales.

La biomasa es la cantidad total de materia viviente, en un momento dado, en un área determinada o en uno de sus niveles tróficos, y se expresa en gramos de carbono, o en calorías, por unidad de superficie. Las pirámides de biomasa son muy útiles para mostrar la biomasa en un nivel trófico. El aumento de biomasa en un período determinado recibe el nombre de producción de un sistema o de un área determinada.

La transferencia de energía de un nivel trófico a otro no es totalmente eficiente. Los productores gastan energía para respirar, y cada consumidor de la cadena gasta energía obteniendo el alimento, metabolizándolo y manteniendo sus actividades vitales. Esto explica por qué las cadenas alimentarias no tienen más de cuatro o cinco miembros: no hay suficiente energía por encima de los depredadores de la cúspide de la pirámide como para mantener otro nivel trófico.

LOS PARQUES NATURALES Y LA ECOLOGÍA


En Colombia hay 42 áreas naturales protegidas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales, pertenecientes a varias categorías (2 Reservas Naturales; 33 Parques; 6 Santuarios de Fauna y Flora y un área única), con una extensión global superior a nueve millones de hectáreas - cerca del 9 % del territorio -, una de las más grandes del mundo en proporción al tamaño del país. Ello no debiera sorprender, si se tiene en cuenta que Colombia es también un caso del todo excepcional en materia de biodiversidad: Es el segundo país del mundo en especies vegetales (49.000 especies, frente a Brasil, que ocupa el primer lugar y alcanza 55.000, pero en un territorio siete veces más grande).


Colombia es todavía más notable en avifauna (l.754 especies, el 19.4% del total mundial, mientras Brasil alcanza el 17.62% y África entera el 15%).
Es también el más rico en orquídeas y palmeras, El segundo en anfibios, El tercero en reptiles.



Una concentración tan gigantesca de especies, que alcanza más del 10 % de la biota mundial en menos del uno por ciento del territorio, supone unas áreas de distribución relativamente pequeñas en muchos casos y un alto grado de endemismo, lo que hace más difícil protegerlas.



Hay que advertir, además, que los Parques tienen aquí una misión adicional a la de preservar la flora y la fauna silvestres, junto con los ecosistemas que las sustentan. En efecto, los Parques colombianos albergan en muchos casos las etnias indígenas que han sido sus ocupantes ancestrales. Obviamente, no solo el patrimonio biótico sino una parte importante del capital humano, del conocimiento y las formas tradicionales de manejo del bosque natural, más los antecedentes arqueológicos de uno y otro, están también allí.



Los 87 grupos indígenas que aún restan en Colombia, con algo más de medio millón de individuos, son los supérstite de unas trescientas etnias bien diferenciadas que habitaban el territorio hacia el tiempo de la Conquista Española. Así, muchos de los Parques son a la vez Resguardos Indígenas, sujetos a una legislación especial que da a las comunidades nativas manejo autónomo en un amplio nivel de decisiones, como ocurre en el Parque de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde coexisten un Resguardo Kogui y otro Aruhaco. Otro ejemplo es Cahuinari, en el corazón de la región amazónica colombiana, donde conviven


Huitotos, Muinanes, Nanuyas, Mirañas, Boras, Yacunas y Andoques, los cu


ales recuperaron un territorio que prácticamente quedó vacío a raíz del genocidio perpetrado contra los recolectores del caucho a manos de los capataces de la "Casa Arana", del Perú. En otros casos, en fin, el Parque es sencillamente el territorio donde los nativos conservan su hábitat natural y obtienen su subsistencia.


(La inmensa riqueza natural del país constituye un serio problema. En Colombia hay conciencia de la responsabilidad que de allí se deriva, pero el Gobierno carece de medios para controlar todos los factores que conspiran contra la Naturaleza. La presión por la tierra y el ímpetu colonizador son el más grave, habida cuenta de que millones de campesinos no tienen propiedad rural ninguna. Así, a pesar de que existen una legislación ecológica avanzada, un trabajo serio de muchas instituciones oficiales y ONG consagradas el tema y una enorme superficie protegida, se dan también en el país circunstancias negativas muy graves, de casi catástrofe ecológica. Baste decir que Colombia pierde cien mil kilómetros cuadrados de bosques cada cinco años; y que empieza a sufrir seriamente problemas de sequedad del suelo y escasez de agua, no obstante pertenecer a una de las tres áreas más ricas del mundo en ríos y quebradas, y de tener un territorio cuyas cuatro quintas partes reciben precipitaciones entre 3.000 y 7.000 m.m. cúbicos anuales.)



Sea lo que fuere, los Parques son, en todo caso, un instrumento formidable de conservación del patrimonio genético, una oportunidad única de aprendizaje y además, un activo turístico inestimable. A partir de l.992 se inicia un plan para aprovecharlos con fines ecoturísticos, por lo cual los interesados en esta materia deben complementar la información de la Guía con otras novedades que pueden ocurrir muy próximamente. (Tomar contacto con el Ministerio del Medio Ambiente -hoy a estudio del Congreso- y con las Corporaciones Regionales.) Por lo pronto, a lo largo de los textos hemos mencionado más de una docena de Parques Naturales y dos Santuarios abiertos al turismo ecológico. Tales son: "Katíos", en Urabá; "Flamencos", en la Guajira; "Corales del Rosario", en Cartagena; "Sierra Nevada" y "Tayrona", en Santa Marta; "Parque de los Nevados", en el Circuito Cafetero; "Iguaque" y "Cocuy", en Boyacá; "Tuparro", en la Orinoquía; "Amacayacu" y "Cahuinari", en la Amazonía; "Isla Gorgona", en el Pacífico; "Farallones", en Cali; "Puracé", en conexión con Popayán y "Chingaza", cercano a Bogotá. Cada uno de ellos tiene alguna información ampliada en el capítulo correspondiente.




En general, se trata de Parques que administran por lo menos un centro de visitantes (un lugar de recepción con información y ayudas básicas, elementos didácticos y guianza). Suelen contar también con cabañas o algún tipo de alojamiento rústico, donde la tarifa por persona es apenas del orden de seis dólares la noche, más el estipendio de entrada al Parque (uno o dos dólares). Si no hay montaje expreso para alojamiento, probablemente habrá alguna posibilidad de camping, aún más económica. Con frecuencia hay restaurante o alguna facilidad para preparar alimentos.



Las visitas deben hacerse con previa reserva (hoy en día en Inderena-Bogotá, División de Parques Nacionales, tel. 2832598).
Con respecto a los Parques selváticos en zonas bajas conviene tomar algunas precauciones, como vacunarse contra fiebre amarilla y antitétanos; ingerir preventivos antimalaria con alguna anterioridad al viaje; cargar buena provisión de repelentes de insectos, suero antiofídico polivalente y un antidiarreico; no portar mucho peso (lleve carpa sólo como último recurso), limitando el equipaje a ropa fresca, holgada y que cubra todo el cuerpo, botas de caucho, zapatos tenis y una linterna.



Finalmente, hay un reglamento de conducta dentro de los Parques que enfatiza la prohibición de llevar licores; la de extraer material vegetal o animal de cualquier clase; y la obligación de llevarse consigo la basura no biodegradable, y de no hacer ruido.



Fuera de los Parques de la lista de arriba, quedan otros casos de muchísimo interés, varios de ellos también mencionados tangencialmente, pero en relación con los cuales hay dificultades mayores de acceso o menor equipamiento para visitantes.

jueves, 19 de julio de 2007

LA ECOLOGÍA

Todos los seres vivos tienen una manera de vivir que depende de su
estructura y fisiología y también del tipo de ambiente en que viven, de manera que los factores físicos y biológicos se combinan para formar una gran variedad de ambientes en distintas partes de la biosfera. Así, la vida de un ser vivo está estrechamente ajustada a las condiciones físicas de su ambiente y también a las bióticas, es decir a la vida de sus semejantes y de todas las otras clases de organismos que integran la comunidad de la cual forma parte.

Cuanto más se aprende acerca de cualquier clase de planta o animal, se ve con creciente claridad que cada especie ha sufrido adaptaciones para sobrevivir en un conjunto particular de circunstancias ambientales. Cada una puede demostrar adaptaciones al viento, al sol, a la humedad, la
temperatura, la salinidad y otros aspectos del medio ambiente físico, así como adaptaciones a plantas y animales específicos que viven en la misma región.

La ecología se ocupa del estudio científico de las interrelaciones entre los organismos y sus ambientes, y por tanto de los factores físicos y biológicos que influyen en estas relaciones y son influídos por ellas. Pero las relaciones entre los organismos y sus ambientes no son sino el resultado de la selección natural, de lo cual se desprende que todos los fenómenos ecológicos tienen una explicación evolutiva.

A lo largo de los más de 3000 millones de años de evolución, la competencia, engendrada por la reproducción y los recursos naturales limitados, ha producido diferentes modos de vida que han minimizado la lucha por el alimento, el espacio vital,el cobijo y la pareja.

También podemos definir el término ecología como el estudio de las relaciones mutuas de los organismos con su medio ambiente físico y biótico. Este término está ahora mucho más en la conciencia del público porque los seres humanos comienzan a percaterse de algunas malas prácticas ecológicas de la humanidad en el pasado y en la actualidad.

Es importante que todos conozcamos y apreciemos los principios de este aspecto de la biología, para que podamos formarnos una opinión inteligente sobre temas como contaminación con insecticidas, detergentes, mercurio, eliminación de desechos, presas para generación de energía eléctrica, y sus defectos sobre la humanidad, sobre la civilización humana y sobre el mundo en que vivimos.

lunes, 7 de mayo de 2007

Los biomas


Todo espacio ecológico dotado de características geográficas, vegetales y animales distintivas es un bioma. La superficie del planeta se divide en biomas, determinados en principio por las características de humedad, temperatura y precipitaciones anuales.


Todo bioma posee una vegetación determinada y sus límites están demarcados por diversos factores, entre ellos, la disponibilidad o no de agua, la mayor o menor cantidad de luz y la amplitud de temperaturas.

Según la subdivisión más habitual, los principales biomas terrestres son: la selva, el bosque, la sabana, la pradera, la estepa, la tundra, la taiga y el desierto.












LAS SELVAS


Con su múltiple variedad de especies vegetales y animales, las selvas tropicales son los biomas más productivos de la Tierra y los de mayor biodiversidad. Se caracterizan por temperaturas medias anuales de 25'C, abundantes precipitaciones, de hasta 4.500 milímetros por año, y su factor limitante es la luz.

Las selvas se extienden en forma discontinua sobre dilatados territorios; la presencia de montañas, mesetas, lagos, pantanos y ríos impide que cubra toda la zona ecuatorial. La selva virgen se ubica en América Central y del Sur, África Central y en Malasia e lndonesia. El paisaje es parecido en todas esas áreas, pero cada una de ellas tiene características propias.
El suelo, que proporciona agua y sales minerales es poco fértil en la selva, ya que la materia orgánica es rápidamente descompuesta por el calor y la humedad, y los nutrientes son lavados por las intensas lluvias. Además, permanece húmedo, ya que el follaje espeso absorbe casi toda la luz y no permite el paso de los rayos solares hacia el interior. La visibilidad alcanza unos 20 metros.



La sucesión ecológica


La sucesión ecológica es el reemplazo de algunos elementos del ecosistema por otros en el transcurso del tiempo. Así, una determinada área es colonizada por especies vegetales cada vez más complejas. Si el medio lo permite, la aparición de musgos y líquenes es sucedida por pastos, luego por arbustos y finalmente por árboles. El estado de equilibrio alcanzado una vez que se ha completado la evolución, se denomina clímax. En él, las modificaciones se dan entre los integrantes de una misma especie: por ejemplo, los árboles nuevos reemplazan a los viejos.
Hay dos tipos de sucesiones: primaria y secundaria. La primera ocurre cuando se parte de un terreno en donde nunca hubo vida. Este tipo de proceso puede durar miles de años. La sucesión secundaria es la que se registra luego de un disturbio, por ejemplo, un incendio. En este caso el ambiente contiene nutrientes y residuos orgánicos que facilitan el crecimiento de los vegetales.


En una pirámide trófica se aprecia la estructura alimentaria de un ecosistema en donde conviven productores, consumidores y descomponedores. Los vegetales elaboran materia orgánica a través de la fotosíntesis. Los herbívoros se alimentan de ellos, y a su vez son comidos por predadores o carnívoros. Cuando estos organismos van muriendo, sus restos son transformados en sustancias asimilables por la plantas, proceso en el que intervienen los organismos descomponedores.



Una unidad dinámica

El ecosistema experimenta constantes modificaciones que a veces son temporarias y otras cíclicas (se repiten en el tiempo).

Los elementos bióticos pueden reaccionar ante un cambio de las condiciones físicas del medio;por ejemplo, la deforestación de un bosque o un incendio tienen consecuencias directas sobre la fertilidad del suelo y afectan la cadena alimentaría.






En un ecosistema acuático la biodiversidad, o número de especies vegetales y animales que habitan en él, es menor que en uno terrestre. La base nutritiva está en el fitoplancton y en el zooplancton.La escala va en ascenso desde los peces y batracios hasta las aves acuáticas como el pato, y aéreas como el águila.